Y no lo digo desde el ego ni desde una coraza de insensibilidad inquebrantable, sino desde una verdad empírica mucho más fascinante y aterradora. Desde el exacto milisegundo en el que cruzamos nuestro primer "hola", mi cerebro ha estado trabajando a pleno rendimiento, evaluando variables y abriendo líneas temporales como si fuera un superordenador de la NASA.
¿Tú de verdad te piensas que yo no me he puesto en 343 situaciones distintas desde que te conozco?