Cuando se viene de hogares desestructurados, es normal soñar con dar a los hijos el hogar convencional: madre, padre e hijos. Pero si lo piensas fríamente, ese ya no es el denominador común. Casi 2 millones de madres solteras sostienen hogares en España. Así que hay que quitarse esa culpa de encima de una vez por todas:
Un hijo no necesita un hogar convencional si el precio a pagar es tener una madre infeliz.
Toma las decisiones que te generen bienestar a ti, porque eso es lo que, por consecuencia, les generará bienestar a ellos. Y quédate en paz.
1. Reclama la pensión alimenticia
Al padre irresponsable se le denuncia. No vale el discurso del orgullo de "yo puedo sola, soy independiente". No se le reclama porque se necesite su dinero si es un inútil; se hace porque es la mejor herramienta, lo más inteligente que se puede hacer.
Siéntate con un buen abogado, y si te toca endeudarte para pagarlo, hazlo, porque merece la pena. Esa es tu mejor arma.
2. Guarda pruebas de absolutamente todo
Porque el día de mañana será tu palabra contra la suya. Muchas veces, para justificar una paternidad mediocre, intentarán dejar a la madre como la mala de la película frente a su entorno y frente a los hijos.
Se ven casos a diario donde el padre va diciendo públicamente: "es que no me deja ver al niño". Y es ahí donde los mensajes guardados salvan la situación: demostrar con un papel impreso que se le dio total libertad de visita y que fue él quien no se dignó a contestar a los mensajes hasta pasadas cinco horas.
Todo por escrito. Siempre.
3. Si hay violencia, se denuncia
Nada del cuentecito de "lo dejo en el pasado y paso página". No.
Muchas mujeres llegan a la comisaría a poner la denuncia pensando: "bueno, casi me pega, pero no llegó a darme". Y es justo al sentarse frente a la policía, cuando empiezan a hacer las preguntas del protocolo ("¿alguna vez te ha hecho tal cosa?", "¿alguna vez te ha dicho tal otra?"), cuando realmente se toma conciencia del nivel de violencia física o psicológica que se ha estado sufriendo.
Y siempre está el típico comentario externo de: "es que es el padre de tu hijo".
Pero si esa persona no pensó que eras la madre de su hijo a la hora de amenazarte o maltratarte estando recién parida, tú no tienes por qué pensar en él. No hay que empatizar con alguien que no siente la más mínima empatía por ti.
4. Fuera la culpa por "no haber sabido elegir"
En la vida nos cruzamos con la gente necesaria para aprender las lecciones que nos tocan. Ojalá las personas vinieran con un tráiler de cine para ver de qué van. Hay historias terribles de padres que dejan a sus parejas en la ruina absoluta estando recién paridas, vendiendo la moto de que "están construyendo patrimonio para el bien del niño".
El mejor consejo para esto es pensar: si esa gente va tan tranquila por la vida siendo una auténtica basura, ¿por qué vas a sentirte mal tú, si tu único pecado fue creer que el amor era posible con la persona equivocada?
Es muy común verlos ejercer de "padrazos" con otros hijos y comprarles el cuento de "ay, pobrecito, la ex no le dejaba verlos". Hasta que toca ir a los juzgados y queda claro que todo lo que contaban era mentira.
A veces entra el miedo al futuro, a pensar que la figura paterna es imprescindible para que un niño crezca bien. Pero luego ves a chavales increíbles, nobles y decentes que se han criado sin esa figura, y te das cuenta de una verdad absoluta:
Con una madre con los ovarios bien puestos, la ausencia paterna ni se nota.
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