Para cuando la memoria falle o la guardia baje, aquí dejo por escrito los diez mandamientos innegociables de una mujer que se respeta:
Recordarás siempre que lo que un hombre no haga por ti, otro lo hará sin que le tengas que rogar.
No cargarás culpas ajenas. Si él decide traicionarte, es su elección y nunca tu culpa.
No aceptarás un soy así como excusa para que te hagan daño.
Entenderás que un hombre te trata exactamente como se siente. No hay misterio.
Creerás la primera vez la versión que te muestre quién es y no la que tú te quieras imaginar en tu mente.
No olvidarás que quien te quiere se mueve y que la duda es una respuesta.
No enseñarás a nadie a amarte porque el amor verdadero nace, no se instruye.
Juzgarás a un hombre por sus actos y no por sus palabras.
No darás segundas oportunidades a quien ya te enseñó sus cartas.
Nunca pensarás que estás pidiendo demasiado, solo se lo estás pidiendo a la persona equivocada.
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