Copitos de Nieve

21 septiembre 2026

Mi cabeza tiene más películas que Hollywood: Por qué soy inmune a tus dramas

Hace un par de meses, en una de esas madrugadas donde el cerebro decide que es un momento excelente para organizar un simposio de ansiedades y escenarios catastróficos, tuve una revelación absoluta: eres biológicamente incapaz de hacerme daño.

Y no lo digo desde el ego ni desde una coraza de insensibilidad inquebrantable, sino desde una verdad empírica mucho más fascinante y aterradora. Desde el exacto milisegundo en el que cruzamos nuestro primer "hola", mi cerebro ha estado trabajando a pleno rendimiento, evaluando variables y abriendo líneas temporales como si fuera un superordenador de la NASA.

¿Tú de verdad te piensas que yo no me he puesto en 343 situaciones distintas desde que te conozco?

Cada pequeño gesto, cada silencio prolongado de más, cada mensaje respondido con un tono mínimamente distinto... todo ha sido procesado, analizado y clasificado. Así que, cuando decides venir con una actitud extraña, un drama de última hora o un giro argumental de manual, tengo que hacer un esfuerzo monumental para no reírme. ¿Sabes qué es lo más patético de todo esto? Que lo que está pasando ni siquiera roza la peor situación que me había imaginado. De hecho, en mi ranking mental de tragedias, tu decepción actual se queda en un mediocre y aburrido puesto número ochenta y dos.

Para que entiendas el nivel de preparación táctica que manejo, he de confesarte un secreto. Hasta me he imaginado cómo sería mi plan de vida, con rutas de escape y reconstrucción de identidad incluidas, por si en un giro impredecible de los acontecimientos intentaras hacerme la desvidición. He calculado la distancia a la puerta, los objetos contundentes de la habitación y hasta el color del tinte de pelo que usaría para empezar de cero en otro país.

Nunca jamás, en toda tu existencia, vas a ver tantas películas juntas como las que yo reproduzco en mi cabeza un martes cualquiera mientras me lavo los dientes. Mi cartelera mental maneja un nivel de drama y supervivencia que dejaría a cualquier director de cine en el paro.

Por eso, cuando intentas sorprenderme con un revés emocional, debes saber que ya he estado ahí, ya he llorado por ello en la simulación mental número 114 y ya he renacido de mis cenizas. 

Soy más fuerte que tú. I'm sorry.

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