Copitos de Nieve

12 junio 2026

El día que me estafaron y terminé doxeando a la estafadora (Storytime)

Storytime de cuando me estafaron y terminé doxeando a mi estafadora. 

Aviso importante antes de empezar: Por motivos legales, esta historia es completamente falsa y los datos han sido cambiados. Cualquier parecido con la vida real es pura coincidencia.

Todo empezó hace unos días. Yo estaba en una misión: buscar a una de las Bratzies, más concretamente la verde, porque era la única que me faltaba para mi colección y la quería a toda costa.

Navegando, me salió un anuncio en Instagram de una página que las vendía abiertas. El paraíso, pensé. Podías escoger exactamente la que querías y te la mandaban a casa. Cabe recalcar que esta página se veía muy fiable. Tenía grupos en WhatsApp, una página web súper montada, un mogollón de referencias y pruebas de todo tipo. El punto es que aquí, doña estúpida, confió.

Y ya sabéis lo que dicen: cría cuervos y te sacarán los ojos.

La trampa de la "entrega en mano"

Le hablé muy de buen rollo: "Hola, estoy buscando a tal...". Ella, muy profesional, me explicó las opciones: podía ser entrega en mano, o bien por medio de envío previo pago por transferencia o en efectivo.

Cuando me ofreció la opción de entrega en mano, mi cerebro hizo un pequeño clic. ¿Será seguro?, pensé. Pero no le di más vueltas. Me pidió mi información, escogí la empresa de mensajería, me dio sus datos y le hice la transferencia.

Al mandarle el justificante de pago, todo eran buenas palabras: "Perfecto. Mañana te mando tu número de seguimiento sin falta."

Y yo, tan tranquila. Llega el día siguiente y, pam, no me manda absolutamente nada. Le escribo en plan "¿qué pasa?", y su brillante respuesta fue bloquearme. 

Así, por toda la cara.

Me quedé mirando la pantalla y una promesa se formó en mi cabeza: "Esto no se va a quedar así. Donde las dan, las toman".

Comienza la investigación: Mis artimañas cibernéticas

¿Qué hice yo? Primero me tranquilicé y analicé la situación. Dije: "Guau, esto está demasiado bien hecho. Pero nada es perfecto. Todo tiene errores y yo voy a encontrar ese maldito error". Me lo propuse como una misión personal.

Empecé a indagar minuciosamente en las fotos de la cuenta. Me fijé en cómo sujetaba los productos y ahí encontré el primer hilo del que tirar: había dos susodichas. Me di cuenta de que en varios productos aparecía una mano con un tatuaje específico, y en otros, otra mano con un tatuaje distinto. Fui identificando los tatuajes uno por uno, haciendo pantallazos y rodeándolos con un círculo rojo. "Así voy a identificar a estas desgraciadas", pensé.

Pero con unos tatuajes no bastaba. Necesitaba algo más.

Recordé que la web tenía un botón que supuestamente te llevaba a su WhatsApp, pero al pinchar, no te llevaba a ningún lado. Estaba roto. Así que saqué a pasear mis artimañas cibernéticas. Me creé una cuenta secundaria y le mandé un mensaje haciéndome la interesada.

Recordé también que ella había publicado un aviso diciendo que una de sus cuentas bancarias estaba llena y que había que solicitar otra. Aproveché la excusa y le dije:

"Oye, no funciona tu botón de WhatsApp. ¿Me puedes pasar el número para pedirte la ubi y contactarte por ahí? Quería hacer una entrega en persona."

Y cayó. Me pasó el número.

Fui corriendo a buscar ese número en Facebook y ¡bingo! Era una persona que había puesto un post literal diciendo "estoy buscando trabajo en Madrid o área metropolitana" junto con el número de teléfono. Me sentí estúpida, lerda, idiota y gilipollas por haber caído en la trampa inicial, pero ahora la adrenalina lo compensaba.

Rastreando el dinero: El DNI al descubierto

Aún necesitaba datos reales. Dije, vale, voy a rastrear la transferencia. Ella me había dado una cuenta de Bnext (que es como un intermediario, estilo PayPal, no el banco final).

Me metí a rastrear la transacción y descubrí que el banco de destino real era BBVA. El sistema me dio la sucursal y, lo más importante, me dio el DNI de esta cerda.

Con esos datos descubrí que tiene 52 años y que nació el 3 de agosto de 1973. Averigüé su nombre real y empecé a buscarla por redes, aunque al principio no me salía gran cosa. Tenía una sospechosa, pero no estaba segura al 100%. Aún así, la información clave ya la tenía bien atada.

Pero de repente, se olió algo raro y sospechó de mi cuenta secundaria.

No pasa nada. Fui a una tercera cuenta, le volví a hablar y esta vez cambié la estrategia: ya no quería entrega en mano, le dije que quería que me lo mandaran por correo. Ella me pasó la nueva cuenta bancaria (la que estaba usando ahora).

Le hice una transferencia de exactamente un céntimo solo para poder rastrear el recibo. Esa segunda transferencia fue a parar al banco Openbank, pero el recibo me devolvió exactamente la misma información: mismo nombre, mismo DNI, todo idéntico.

Fue un momento de iluminación total: "Eres tú. Te tengo".

Jaque mate

A partir de ahí, usando otros medios que no puedo revelar (porque recordemos que esta historia es falsa y mi imaginación no da para explicarlo), seguí su rastro IP.

Vive en el distrito de Chamberí, en Madrid.

En un par de días, de la nada, logré compilar el expediente completo de la persona que se creyó más lista que yo. De esta manera pude conseguir:

  • Su nombre real

  • Su DNI

  • Su fecha de nacimiento y edad (52 años)

  • Su teléfono Android (junto con el nombre de su red Wi-Fi)

  • Su posible ubicación (Chamberí, Madrid)

  • Su número telefónico personal

  • Su lugar de nacimiento

Con todo el dossier impreso y bien ordenadito, hice todo lo que quedaba por hacer.

Y la denuncié. 


6 comentarios:

  1. Demasiado épico, pero seguro que algo similar ha pasado XD

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    1. ¡Hola Carlus! Jajaja, la verdad es que la realidad siempre supera a la ficción ¡Te mando un abrazo gigante y gracias por leer!

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  2. omg que crackkkkkk, bien merecido lo tenía por andar estafando gente

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    1. ¡Hola Chiara! Jajaja, ¡totalmente de acuerdo! A veces el karma hace su trabajo a la perfección, aunque a veces hay que intervenir y desde luego que se lo había ganado a pulso. ¡Te mando un abrazo gigante y mil gracias por pasarte a leer y comentar!

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  3. Omg ajajaj a mi me hacen eso y me pongo a llorar. Devoraste :)

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    1. ¡Hola Jamais Vu! Jajaja, ¡ayyy muchísimas gracias! La verdad es que la impotencia del momento da para llorar, pero al final la jugada salió perfecta. ¡Te mando un abrazo gigante y mil gracias por pasarte a leer y comentar!

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