Copitos de Nieve

13 junio 2026

Mis luces y mis sombras son…

Mis luces son nítidas: la disciplina, la claridad, la empatía práctica y la integridad. Tengo la capacidad de sostenerme incluso cuando el entorno se vuelve inestable, y una mente que comprende con facilidad lo complejo. A ello se suman unos principios internos que actúan como guía constante, dándome dirección incluso en momentos de duda.

Pero mis sombras son igual de precisas. En ellas aparece la exigencia, la rigidez y la tendencia a querer controlar aquello que, en realidad, debería simplemente vivirse. A veces me cuesta confiar en el fluir natural de las cosas si no siento que las estoy supervisando de alguna manera. Otras veces confundo la fortaleza con la ausencia de vulnerabilidad, como si mostrar lo que siento restara valor a lo que soy.

En mis luces habita la parte de mí que crea, que transforma ideas en realidades, que construye orden donde antes había solo intuición. En mis sombras aparece la perfeccionista que teme no estar a la altura de su propio ideal, que se exige más de lo que a veces es justo y que mide su valor a través del resultado.

Con el tiempo empiezo a entender que ambas partes no están en conflicto, sino en diálogo. No se trata de eliminar la sombra, sino de reconocerla. Porque en cada exceso de control hay un intento de encontrar paz, y en cada búsqueda de perfección hay un deseo profundo de amor propio, aunque a veces esté mal dirigido.

Mis luces me impulsan. Mis sombras me enseñan.

Y entre ambas se va dibujando, poco a poco, el contorno exacto de quien estoy aprendiendo a ser.

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