Copitos de Nieve

28 octubre 2026

No soy creyente, pero hoy rezo. Silencio en las vías y ningún consuelo

No soy creyente, pero hoy rezo.
No sé a qué Dios ni a qué cielo, si es que hay alguno, pero trago saliva, aprieto los puños y pido.
Rezo por esa persona que iba al trabajo, que se levantó frotándose los ojos con un café rápido, con el billete en la mano y el frío en el abrigo, fiándose de un traqueteo rutinario en el tren al que nunca le dejaron llegar a su andén de destino.
Rezo por esos niños que no volverán a ver a sus papás, por los que ya aprendieron a palos que la vida se puede partir en un segundo por el plato que se les va a quedar frío en la mesa.
Por esas setenta almas que se quedaron entre hierros y por las setenta familias destrozadas, rotas al otro lado de una pantalla, tragando un dolor que no cabe en un telediario.
No soy creyente, pero hoy rezo porque no vuelva a pasar.
Porque cincuenta cruces no es un capricho del azar, son el eco terrible de unas vías olvidadas, de la desidia, el óxido y un mantenimiento que alguien decidió ignorar en algún despacho.
Y rezo, más bien grito con rabia mordiéndome el pecho, que gobierne quien gobierne haya soluciones, que se bajen de los escaños, que dejen de echarse las culpas, que miren a la cara de Urda y arreglen lo que está roto, porque hay tragedias que se escriben con negligencia y porque cosas así no deberían de pasar.
Hoy en las vías sobra el silencio y faltan los latidos.
Y yo, que nunca fui de rezos ni rosarios, solo me sale pedir que descansen tranquilos y que la memoria, al menos, nos exija justicia.

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