Copitos de Nieve

06 octubre 2026

El peso de los sueños no vividos: El eco de una casa del árbol vacía

Si me asomo por aquí con los ojos llorosos y el corazón encogido, que sepáis que hay un claro culpable: estoy leyendo Los amores de Victoria, el libro de Aida Merlano. Y os prometo que no estaba preparada para el nudo en el estómago que me iba a dejar.

Todo transcurría más o menos bien hasta que he llegado a la parte de Westcol. Hay un fragmento específico en ese texto que me ha obligado a parar la lectura y apartar la vista un momento para poder asimilarlo. Dice algo así:

"Ya no volví a leer El Principito, ya no corro en los aeropuertos como una niña, y mis hijos... mis hijos ya no tendrán casa del árbol. Porque era nuestra casa del árbol. Y yo no usurpo sueños".

Esa confesión ya te deja tocada, porque habla de cómo una persona, al irse, se lleva consigo no solo el presente, sino también esa inocencia y las ilusiones que tenías proyectadas para el futuro. Pero es que luego, la autora te remata con esta frase:

"Tal vez tú no fuiste un hombre. Pero yo contigo fui mujer. Fui una niña. Fui una diosa. Y al final... no fui nada".

Te juro que leer eso me ha parecido demasiado fuerte. Es una de esas sentencias que te rompen por completo porque resumen a la perfección lo que significa vaciarse entera por alguien hasta llegar a desaparecer tú misma.

Te muestra cómo el amor profundo te vuelve multifacética —te hace sentir poderosa, vulnerable, invencible—, pero cuando ese amor es desmedido o se estrella contra la pared equivocada, tiene el poder de reducirte a cero. Te entregas tanto, le das tantos pedazos de ti para completarle a él, que el día que se marcha te miras al espejo y ya no queda nada de la persona que eras.

Y la verdadera ironía de toda esta historia, lo que te hace darte cuenta de la magnitud de esa cicatriz, te la da un simple detalle físico del propio libro: te pones a pasar las páginas y te das cuenta de que, precisamente, el capítulo dedicado a él es el más largo de todos.

Qué poética y qué triste es la vida a veces. Las personas que más nos vacían y que menos supieron sostenernos son, casi siempre, las que terminan ocupando más páginas en la historia de nuestra vida.

2 comentarios:

  1. "Las personas que más nos vacían y que menos supieron sostenernos son, casi siempre, las que terminan ocupando más páginas en la historia de nuestra vida." que cierto y que fuerte es esto por favor 🥹

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    1. Verdad que sí...Gracias por leerme siempre Chiara, un abrazo enorme.

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