Hay una cosa que me hace muchísima gracia y es la velocidad con la que algunas conversaciones entre mujeres pueden pasar de un tema completamente inocente a un juicio colectivo sobre los hombres.
Empieza todo muy tranquilo:
Una cuenta que el novio de una amiga le fue infiel.
Otra recuerda a aquel ex que desapareció de la faz de la Tierra después de prometer amor eterno.
Otra habla del compañero de trabajo que lleva tres meses haciendo perder el tiempo a una chica porque "no sabe lo que quiere".
Y, antes de que te des cuenta, ya estamos todas llegando a la misma conclusión:
—Es que los hombres...