A veces perdemos el norte y entregamos nuestra energía más valiosa exactamente al lugar equivocado. Nos conformamos con lo mínimo, emocionándonos como locas por un simple: "¡Ay Dios mío, me ha escrito para darme los buenos días!", cuando en realidad deberíamos estar emocionándonos por lo lejos que nos está llevando nuestra propia ambición.
Por favor, grábate esto a fuego en la cabeza: sigue a tus sueños, no a tus novios.
Tus metas no se van a levantar un martes cualquiera diciéndote que se han agobiado o que ya no sienten lo mismo. Tus proyectos no te van a dejar en visto, ni van a exigirte que te hagas pequeñita para que ellos puedan brillar sin sentirse intimidados. Tu educación, tu crecimiento personal y tus pasiones siempre van a estar ahí, intactos, para sostenerte cuando todo lo demás tiemble.
Tenemos que soltar, de una vez por todas, esa necesidad constante y agotadora de buscar aprobación externa. Toca aceptar una verdad que es tan dura como inmensamente liberadora:
La gente no tiene por qué caerte bien.
La gente no tiene por qué amarte.
Ni siquiera tienen la obligación de respetarte.
No puedes controlar lo que los demás piensan de ti, ni cómo te tratan, ni qué lugar deciden darte en la mesa de sus vidas. Es una batalla completamente perdida intentar convencer al mundo de lo mucho que vales.
Pero hay una única regla innegociable. Un único pacto que no puedes romper jamás, bajo ninguna circunstancia: cuando te mires al espejo, tú tienes que amarte a ti misma. Tú tienes que respetarte.
Porque al final del día, cuando el ruido de fondo se apaga, las luces se apagan y las notificaciones del móvil por fin se detienen, la única persona que va a estar contigo —de forma incondicional, en las buenas, en las malas y hasta el último de tus días— eres tú. Y esa persona merece que lo des absolutamente todo por ella.
Estimada estoy en proceso de dejar una relación de 9 años
ResponderEliminarSoltar una historia de casi una década requiere una valentía inmensa. Da miedo saltar al vacío después de tanto tiempo, pero a veces es el único camino para no perderte a ti misma. Un abrazo enorme en este proceso. Se que aunque ahora te sea casi imposible de pensar vas a estar bien.
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