Dicen que los grandes misterios del universo han desconcertado a filósofos y científicos durante milenios. Que si el Big Bang, que si la teoría de cuerdas, que si el sentido de la vida... Pero sinceramente, yo creo que se están complicando demasiado. Después de observar detenidamente cómo funciona el mundo, he llegado a una conclusión teológica y científica irrefutable.
Obviamente, Dios es un girl dad.
Sí, un papá de niñas. Y tengo pruebas. Piénsalo un segundo, acompáñame en esta lógica aplastante y dime si me equivoco.
1. El mar tiene glitter (y no lo puedes negar)
Imagínate el momento de la creación. Tienes que diseñar una masa gigante de agua que cubra la mayor parte del planeta. Podrías dejarla azul, funcional, aburrida. Pero no.
¿Quién más le hubiera puesto glitter al mar?
Exacto. Solo un padre que ha pasado las últimas tres horas haciendo manualidades y sabe que todo mejora con purpurina. Ese momento exacto en el que el sol pega contra las olas al mediodía y el agua parece una alfombra de diamantes o el pasillo de manualidades de un bazar... eso es puro instinto de girl dad diciendo: "Le falta un toque brilli-brilli para que le guste a la niña".
2. Pegatinas cósmicas y luces de neón pastel
Luego miras hacia arriba. El cielo nocturno no es solo un techo oscuro para saber que toca irse a dormir. Es un espectáculo diseñado con una estética peligrosamente cute.
Puso estrellitas en el cielo: Exactamente igual que los padres que se suben a una silla para pegar esas estrellitas de plástico que brillan en la oscuridad en el techo de la habitación de sus hijas.
Las lucecitas bonitas de las auroras boreales: Por favor, si esto no es el equivalente cósmico a poner una tira de luces LED de colores pastel alrededor de un espejo o un dosel de cama, que baje alguien y me lo explique. Es decoración de interiores, pero a escala planetaria.
3. Los atardeceres modo Barbiecore
Y llegamos a mi argumento favorito: qué me dices de cómo pinta los atardeceres.
Si el cielo fuera simplemente un lienzo práctico, el sol bajaría, se apagaría la luz y punto. Pero en lugar de eso, tenemos un festival de colores sacados directamente de la paleta de un neceser de maquillaje.
Nos decoramos el cielo con figuritas: que si una nube con forma de perrito, que si otra con forma de corazón... ¡Por eso nos hizo los atardeceres rositas!
Porque sabía que, al final del día, después de pelearnos con el mundo, lo único que queremos ver es un cielo teñido de rosa pastel, lila y melocotón. Es el abrazo definitivo de un padre que dice: "Mira qué bonito te he dejado esto, hazle una foto para tu Instagram".
Así que la próxima vez que te quedes embobada mirando cómo brilla el mar o cómo el cielo se pone rosa chicle, no le busques la explicación en la refracción de la luz. La ciencia está muy bien, pero la realidad es mucho más tierna: el universo está diseñado por el girl dad definitivo.
jajaja, me encantó!!!
ResponderEliminar¡Jajaja, me alegro muchísimo! Mil gracias por leerlo y dejar tu comentario. ✨
Eliminaramoooooo este post <3
ResponderEliminarAy, mil gracias Kiki! Me hace muchísima ilusión que te haya gustado tanto. ¡Un abrazo enorme!
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