Dicen que cuando lo sabes, simplemente lo sabes. Que hay una especie de intuición casi mágica, una punzada en el pecho que te avisa de que la persona que tienes delante no es una persona cualquiera. Y yo lo supe. Vaya si lo supe.
Hoy quiero hablar de que tengo novio. Pero no quiero hablar solo del novio que es hoy, sino del novio que ya era mucho antes de que él mismo lo supiera.
La certeza antes de la realidad
Recuerdo perfectamente aquellas tardes con mis amigas. Cuando la historia apenas estaba empezando a escribirse y los cimientos todavía eran invisibles para el resto del mundo, ellas siempre me hacían la misma pregunta de rigor: "¿Y qué tal vas con él?".
Cualquier otra persona habría respondido con cautela, midiendo las palabras para no hacerse ilusiones. Pero yo las miraba, con esa media sonrisa de quien conoce el final de la película, y les decía con total naturalidad: "Ya es mi novio, aunque él todavía no lo sepa".
Y no, no me había vuelto loca. No era un título oficial, no había habido ninguna gran declaración bajo la lluvia ni un pacto formal. Para él, quizás aún estábamos descubriéndonos. Pero para mí, el trato ya estaba cerrado. Yo ya le había hecho un hueco en mi vida, ya le había puesto su nombre a mi futuro y ya le había entregado el título de "novio", aunque él todavía estuviera caminando despacio hacia mí.
El futuro que ya está escrito
Esa certeza absoluta, esa confianza ciega de saber que nuestros caminos iban a terminar enredándose para siempre, es lo que nos ha traído hasta aquí. El tiempo, simplemente, se encargó de darme la razón.
Hoy, ese chico que era mi novio antes de saberlo, es el hombre con el que comparto mis días. Y cuando miro hacia adelante, ya no veo solo el presente. Veo todo lo que está por venir. Veo el día en el que, sin ninguna duda, nos casaremos. Veo la vida que vamos a construir, las risas en la cocina, los días malos que superaremos juntos y los planes de domingo.
Y, sobre todo, veo la familia que seremos. A veces me quedo imaginando cómo serán esos hijos que algún día correrán por nuestra casa, y siempre llego a la misma conclusión:
"Si se parecen a mí saldrán poetas, y si se parecen a ti, saldrán poemas."
Él en cambio me dijo una vez:
"Si se parecen a mí saldrán artistas, y si se parecen a ti, saldrán obras de arte."
Y creo que, sinceramente, sea como sea, sé que esa es la combinación más bonita que le podríamos regalar al mundo.
El verdadero "manifestado, decretado" jajajs, viva el amooor!! 🍀🍀💞
ResponderEliminar¡Hola Axoloatl! Jajaja, ¡totalmente! Literalmente fue manifestación pura y dura, ¡decretado desde el minuto uno! Y al final el universo hizo su magia. ¡Que viva siempre! Te mando un abrazo gigante y mil gracias por pasarte a leer y comentar.
EliminarEl verdadero cuando lo sabes, lo sabes... a mi me pasó lo mismo, sentí una "intuición" que iba a estar con esa persona, lo "único": pasaron como 5 años para que pase eso. La vida nos hizo reencontrarnos despues de años de forma inesperada en el lugar indicado y momento indicado! Que lindo post :)
ResponderEliminar¡Hola lucy! ¡Qué historia tan preciosa! Me encanta cómo la vida a veces nos hace esperar pero termina cuadrando todo de forma mágica en el momento perfecto.
EliminarJajaja, totalmente. ¿Verdad que lo más raro de todo esto es cuando tu propia pareja te pregunta que cómo sabías que era él? A mí me pasa que literalmente no sé cómo explicárselo porque no hay una lista de razones lógicas, simplemente lo sentiste desde el principio y ya está, es una certeza que no se puede explicar con palabras. ¡Te mando un abrazo gigante y mil gracias por pasarte a leer y comentar!