¿Cuántas veces hemos escuchado esa famosísima frase que asegura que "el peor enemigo de una mujer es otra mujer"? Sinceramente, a estas alturas de la vida, solo puedo decir una cosa al respecto: y una mierda.
No nos engañemos. El peor enemigo de una mujer no es otra mujer; el peor enemigo de una mujer es una pareja envidiosa.
Imagina la escena: una chica que es guapa, que se deja la piel estudiando, que de repente da ese gran salto de calidad por el que tanto ha peleado y empieza a comerse el mundo. Una mujer que es ambiciosa, que gana su propio dinero y que, en resumen, está en un nivel muy alto. Está brillando con luz propia.
¿Y qué pasa cuando el chico que tiene al lado se siente inseguro? Que en lugar de aplaudir sus logros, se siente minúsculo.
A esa persona le puede tanto la envidia al ver cómo tú avanzas mientras él se queda estancado que, como mecanismo de defensa, decide que no vas a brillar más que él. Su pensamiento se reduce a: "Yo estoy en la mierda, pero no te preocupes, que te voy a arrastrar conmigo".
Y te arrastran, vaya si lo hacen. Actúan como verdaderas garrapatas emocionales, tirando de ti hacia abajo con todas sus fuerzas. Te lo juro, es de las peores experiencias que existen. Y hablo con conocimiento de causa, porque a mí me ha pasado.
Es devastador tener a tu lado a alguien que se supone que es tu equipo, la persona que debería apoyarte incondicionalmente, y darte cuenta de que, en el fondo, compite contigo. Te miran, ven todo tu potencial, y te odian por ello. Te odian porque les recuerdas todo lo que ellos no son capaces de ser.
Pero aquí viene la parte más retorcida de toda esta dinámica: te odian, pero no te quieren soltar.
Saben perfectamente lo potente que eres, saben lo mucho que vales, y se aferran a ti con una necesidad tóxica y asfixiante. Su filosofía se reduce a una premisa aterradora:
"O estás conmigo (para que yo pueda apagarte a mi antojo y tenerte controlada), o no estás con nadie".
Aprender a soltarse de ese ancla que solo busca hundirte para no sentirse inferior es duro, pero es el paso más importante que puedes dar para proteger lo que con tanto esfuerzo has construido. Porque quien de verdad te quiere, celebra tu vuelo, no te corta las alas.
Lo importante aquí es darse cuenta a tiempo de este tipo de personas, son un asco la verdad, tuve una amistad así, siempre me trataba de hacer menos, siempre hablaba mal a mis espaldas y luego no me fue tan fácil librar porque se me pegaba como chicle. Envidian mucho a uno y van a hacer de todo para bajarte a su nivel. Me recuerda mucho a Bree Van de Kamp con su esposo Horton (Esposas Desesperadas), ella empezó a tener mucha fama y fortuna por sus libros de cocina, pero a él le ardía
ResponderEliminar¡Hola LeoArturo4u! Qué razón tienes, lo fundamental (y a veces lo más difícil) es darse cuenta a tiempo. Siento mucho que tuvieras que lidiar con una amistad así, es tal cual lo describes: como sanguijuelas que se pegan para absorber tu energía y bajarte a su nivel. ¡Y me encanta la referencia de Esposas Desesperadas! Es el ejemplo perfecto en la ficción de cómo el éxito y el brillo de una mujer pueden destapar la peor envidia de su pareja cuando se siente inferior. ¡Te mando un abrazo gigante y mil gracias por pasarte a leer y comentar!
EliminarY, en general, el enemigo de la mujer es la misma sociedad y el sistema que busca dominarla. Con el tiempo, esas ideas terminan influyendo en muchas personas, sobre todo hombres, que reproducen esas conductas en sus relaciones. Claro que también hay mujeres que actúan así, pero, al final, todo nace de la misma raíz.
ResponderEliminarLo importante es aprender a identificar a esas personas y alejarlas de tu vida antes de que sea demasiado tarde.
¡Hola Riri! Has dado totalmente en el clavo con esta reflexión. Al final, esa envidia y esa necesidad de control tienen una raíz sistémica y social muy profunda, y es triste ver cómo esas dinámicas de poder se acaban reproduciendo en las relaciones más íntimas. Como bien dices, sea quien sea que tengamos delante, nuestra mayor victoria es aprender a identificar esas red flags y poner límites a tiempo para protegernos. ¡Te mando un abrazo enorme y mil gracias por pasarte a leer y compartir tu punto de vista!
EliminarIgualmente, un abrazo <3
EliminarLeí tu entrada sobre "no te vayas con las manos vacías" y me encantaría seguir leyendo sobre estos temas de pareja porque me está ayudando mucho... gracias! y hermoso blog!
ResponderEliminar¡Hola Sat! Ay, no sabes la ilusión tan inmensa que me hace leerte. Saber que lo que escribo te está sirviendo de ayuda y te acompaña es el regalo más grande que me puede dar este blog, de verdad. Me hace muy feliz que conectes de esta manera con mis palabras. Ten por seguro que seguiré profundizando en todos estos temas, ¡hay mucho de lo que hablar todavía! Gracias de corazón por tu apoyo y por unas palabras tan hermosas. ¡Te mando un abrazo enorme!
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